CONSECUENCIAS DEL FEMINICIDIO

- De los puñetazos y patadas se ha pasado a los acuchillamientos, a los martillazos. La violencia contra la mujer se ha tornado cada vez más brutal. La situación es preocupante y las medidas adoptadas nunca son suficientes.
- Una de las máximas expresiones de violencia contra las mujeres es el feminicidio, perpetrado por la pareja o expareja. Este es el último acto de un continuum de violencia familiar, que culmina en el asesinato de una mujer a manos de su pareja o de un extraño, y que puede suceder en el ámbito público como en el privado.
¿De qué manera crees que impacta a la mujer haber sido víctima de feminicidio?
- Wilson Hernández, en su estudio Determinantes y evaluación del riesgo (2018), hace una aproximación a las consecuencias de la violencia con riesgo de feminicidio en los últimos doce meses, específicamente en la salud física y mental de las mujeres víctimas, y de sus hijos.
Consecuencias físicas y mentales
- Una mujer que es víctima de violencia con riesgo de feminicidio obtiene ciertas consecuencias así como físicas que afectan su salud mental haciéndoles entrar muchas veces en la depresión y aumento de la depresión así como falta de energía, ansiedad, cambios en el apetito, problemas de concentración, alteraciones del sueño, entre otros. Por lo tanto, significa un alto impacto, porque le puede causar dificultades significativas en su vida cotidiana.
- Estar expuesta a la violencia con riesgo de feminicidio aumenta la hipertensión. Genera cambios en el consumo de alcohol y cigarros, puede aumentar el consumo, o puede incorporar el hábito de fumar en su vida diaria. Estos efectos, están generalmente relacionados: la depresión y el estrés, inciden en la hipertensión y el consumo de alcohol y cigarros.
Consecuencias en los años de vida
- Otro análisis realizado por Wilson Hernández, es sobre el impacto de la violencia, en los años de vida y de vida saludable que se pierden por feminicidio, o por haber vivido un tiempo bajo violencia. Entre el 2011 y el 2015, se perdieron 16 567 años de vida. Solo en el 2015, se perdieron otros 135 mil años como consecuencia de las dolencias y enfermedades asociadas a estar expuesta a violencia con riesgo de feminicidio. El cálculo por este feminicidio tiene dos componentes. De un lado, los años que pudo haber vivido una mujer de no haber sido asesinada y, del otro lado, el efecto negativo (en años) que significó haber vivido bajo probabilidad de haber sido víctima de feminicidio. A estos dos aspectos Hernández les denomina, Años Perdidos debido a Muerte Prematura (APMP) y Años de Vida Saludable perdidos (AVISA).


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