¿PORQUE SUCEDEN LOS FEMINICIDIOS ?
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Primero, los antecedentes de violencia física y psicológica elevan en más de 2 veces el riesgo de ser víctima de feminicidio. Este resultado sugiere la continuidad y el afianzamiento de los patrones de violencia, y que el feminicidio no aparece de la nada.
Hace casi dos décadas años, las ONG feministas empezaron a contar los feminicidios, uno a uno, a partir de las noticias que aparecían en prensa. Por entonces, era un problema que solo pocos (en realidad, pocas) notaban con preocupación. Gracias a este esfuerzo, hoy contamos con dos fuentes estatales oficiales que contabilizan feminicidios. Sabemos que en el Perú mueren poco más de cien mujeres al año por feminicidio.
En los últimos años, se han dado cambios legislativos, políticos y sociales, que revelan el actual interés por la violencia contra las mujeres. Pese a ese interés, nadie vio por necesidad responder lo más elemental: ¿por qué suceden los feminicidios? ¿Qué hace que una mujer, frente a otra, tenga mayor riesgo de ser asesinada por su pareja? Por supuesto, la explicación de la violencia contra las mujeres y de los feminicidios está en el machismo y por esta razón los feminicidios son más bajos en países desarrollados. Pero este es solo el discurso “paraguas” de explicaciones desagregadas aún poco estudiadas.
¿Qué causa los feminicidios?
De las dos fuentes disponibles, empleamos la del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables – MIMP (2010-2015) por ser más completa y confiable. Este espacio es corto, así que resalto los resultados más importantes.
Primero, los antecedentes de violencia física y psicológica elevan en más de 2 veces el riesgo de ser víctima de feminicidio. Este resultado sugiere la continuidad y el afianzamiento de los patrones de violencia, y que el feminicidio no aparece de la nada.
Segundo, el riesgo de feminicidio se reduce cuando la víctima fue en ocasiones anteriores agredida físicamente. Aunque este resultado parezca contraintuitivo, nos abre a un tema mayor sobre el que poco se ha debatido: No todos los agresores son iguales, sino que hay tipos (tipologías) de agresores.
Los estudios que han estudiado la existencia de tipologías, han hallado en forma consistente tres tipos de agresores (Holtzworth-Munroe&Stuart, 1994; Johnson 1995). Haremos referencia a los extremos de esta clasificación. En un extremo, están los “agresores limitados al ámbito familiar”. Son los que abundan. Ellos solo agreden a sus parejas, presentan pocas conductas antisociales, tienen una visión tradicional de los roles de género y, en general, parecen “normales” en muchos aspectos. No son los monstruos que esperamos. Tal es así, que diversas investigaciones han hallado pocas diferencias entre agresores y no agresores.
En el otro extremo de esta tipología, están los “violentos en general”. Para decirlo en breve, son los “matoncitos”. No solo le pegan a su pareja, sino que son capaces de agredir a vecinos, amigos y desconocidos en muchas situaciones. Suelen tener antecedentes penales y además registran antecedentes penales en mayor proporción. Son los que agreden con mayor severidad y frecuencia, y los que jamás recurren a ayuda psicológica. En este grupo están los que presentan más psicopatologías y desórdenes de personalidad, pero ni siquiera son mayoría. En otras palabras, los agresores no son “locos” (ni los “locos” agresores de mujeres).
Por último, las comisarías tienen un rol pendiente. Haber interpuesto una denuncia policial redujo en 6% el riesgo de feminicidio, pero en forma estadísticamente no significativa. En simple, esto significa que es probable que esa reducción se deba al azar y no a haber denunciado.
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